La semana pasada nos dejaba un compañero socialista entrañable, Pedro Zerolo. El cáncer pudo con él finalmente. Sin embargo, lo que ningún cáncer podrá arrebatarnos nunca será su recuerdo, el de un activista por los derechos humanos, un socialista comprometido, un hombre que se ganó el respeto y la admiración de muchísima gente, incluso de quienes no compartían sus ideas, las cuales que siempre defendió con gran firmeza.
Adquirió una gran proyección mediática por sus reivindicaciones contra la discriminación y la violencia por razón de género y orientación sexual, en pro del matrimonio igualitario, etc. Sin embargo, el era un gran defensor de todos los derechos humanos y, como hemos dicho, un socialista de profundas convicciones. Baste como muestra para exponer la grandeza de sus ideales el discurso que pronunció cuando estuvo en Jaén una vez en 2008 deleitándonos con su verbo dulce pero cargado de fuerza política. En él habló en contra de la discriminación, de la violencia de género, de la afectividad, de lo que él denominaba en tono simpático “el orgasmo democrático”, pero también habló de valores republicanos y de que una sociedad de hombres y mujeres auténticamente libres exigía combatir la pobreza y también la riqueza extrema.
Allá donde estés, compañero Pedro Zerolo, siempre te recordaremos por tu ejemplo de coherencia y compromiso político y social. Un abrazo y hasta siempre.
Escrito por: Pedro Molina Alcántara
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