Existe un consenso en la sociedad española acerca de la necesidad de reformar el sistema educativo en profundidad para solventar sus numerosas carencias y dotarlo de la necesaria estabilidad por el bien de toda la sociedad y especialmente de la comunidad educativa, que es quien más sufre los estragos que producen los constantes cambios en el sistema educativo. Los socialistas, pues, tendemos la mano para alcanzar un pacto de Estado en Educación, ya que la sociedad lo reclama y es responsabilidad de la clase política materializarlo.
En Educación no se da esa tensión que parece existir entre hacer lo urgente y lo importante, puesto que alcanzar un pacto satisfactorio es urgente e importante. Pero, ahora bien, ese pacto debe llevarse a cabo con la mejor voluntad, y todas las partes implicadas tendrán que realizar concesiones, para lo cual habrá que tener en cuenta que sentarse en una mesa a negociar los términos de un acuerdo implica trazar una serie de líneas rojas, unos mínimos irrenunciables. En el caso, las líneas rojas de los socialistas deben ser, entre otras, las siguientes:
1. El sistema educativo debe estar suficientemente financiado. Cuando los socialistas abandonamos el gobierno de la Nación en 1996, la inversión pública en Educación era del 4,63 % del PIB y cuando accedimos de nuevo en 2004, se había reducido al 4,27 %. En 2010, según las estimaciones del Ministerio de Educación, llegó al 5,05 %. Según expertos en Educación como el profesor José Antonio Marina, aunque no todo es el dinero en Educación, si la inversión pública en Educación desciende de un 4,50 % del PIB, el sistema educativo en su conjunto se resentirá de forma difícilmente reversible.
2. La calidad no debe estar reñida con la equidad. Es necesario recuperar la cultura del esfuerzo y el mérito, desde luego, pero combatiremos acciones destinadas a valerse del sistema educativo para perpetuar las desigualdades sociales, económicas y culturales. Considerar a cada alumno como un sujeto abstracto sin tener en cuenta su entorno personal es un grave error que la derecha comete conscientemente.
3. Los centros sostenidos con fondos públicos no deben discriminar en el acceso a los estudiantes por ninguna razón ¿Por qué quieren hacernos ver que es una elección como otra cualquiera separar a los alumnos por razón de sexo? ¿Acaso no es igual de monstruoso que separar a los alumnos por raza o credo? ¿Se imaginan en un colegio sostenido con fondos públicos una clase para gitanos, otra para negros y otra para blancos?
4. La asignatura de Educación para la ciudadanía es tan importante como las Matemáticas, las Ciencias o la Lengua. Quien crea que conocer las instituciones políticas, el contexto mundial en el que nos desenvolvemos, los derechos y deberes que como ciudadanos tenemos o el propio concepto de Democracia son cuestiones secundarias, que se deben aprender en la casa o que se pueden impartir así por encima en otras asignaturas; consideramos que está equivocado o, lo que es peor, que piensa que sistema educativo debe hacer de cada estudiante una máquina de producir en lugar de un ciudadano activo y librepensador.
5. La inversión en I+D+i no es ningún capricho, sino que es lo que permite a una sociedad, a un país, progresar. Hace pocos días escuché decir a una joven investigadora obligada a emigrar por culpa de los recortes en este sector algo así como que los países más desarrollados no investigan porque pueden permitírselo, sino que son ricos porque investigan.
Queremos terminar este artículo haciendo un llamamiento a la clase política y a la sociedad civil para tener altura de miras y velar por el bien común, de forma que ese pacto, que al igual que en otros muchos campos, tan necesario es; sea pronto una realidad tangible.
Pedro Molina Alcántara
Secretario de Formación, Educación y Universidad
Pedro Molina Alcántara
Secretario de Formación, Educación y Universidad
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