Cuando estudiaba el cuatrimestre pasado Derecho Internacional Público II, me llamó mucho la atención el hecho de saber que entre las competencias soberanas de los estados se encuentra la soberanía económica, esto es, la soberanía que poseen los estados para aprovechar y explotar sus recursos económicos de la manera que estimen oportuna. La soberanía económica comprende también la aplicación por parte de los poderes públicos de la política económica que consideren que más se ajusta a las necesidades de la nación, previo pacto en las urnas con el pueblo, del cual recogen la legitimidad para el ejercicio de sus potestades en países como el nuestro que son Estados sociales y democráticos de Derecho.
Esta definición de soberanía económica nos resulta extraña, toda vez que tenemos ese fenómeno que se conoce como "Globalización", que impulsa a los Estados a no hacer tanto caso en materia de Economía al pueblo y a regirse por criterios que marcan los llamados "mercados", entidades abstractas que no son democráticas pero que están gobernadas en la sombra por personas que tienen muchos cuartos y quieren tener más a costa de lo que sea. Todo esto se lleva a cabo bajo la premisa de que el ciudadano de a pie no entiende "ni papa" de Economía ¿Qué sabrá de Economía un vulgar pintor o un vulgar albañil?
En efecto, España se encuentra integrada en la Unión Europea, y fruto de ello nuestra Economía está integrada en la Unión Económica y Monetaria, tras un proceso complejo en el que ha destacado no sólo la asunción del euro como moneda, sino también la creación de un Banco Central Europeo que controla la política monetaria (la que decide el precio del dinero e influye en el Euribor y todas esas cosas que nos atormentan cada mes) de forma independiente de los gobiernos nacionales y del resto de instituciones de la UE, por supuesto, no vaya a ser que los albañiles y los fontaneros metan sus zarpas en cosas importantes.
Así las cosas ahora aparece un tercero en discordia, El Fondo Monetario Internacional, otra institución que se limpia el culo con gilipolleces democráticas que pudieran entorpecer su labor. En conclusión, tenemos una Economía nacional intervenida desde fuera por instituciones no democráticas que nos han ordenado recortar el déficit en tres años como dicen los mexicanos, "a como de lugar". Y si para ello hay que entorpecer la recuperación económica y la creación de empleo, que así sea. Por ello, el mensaje que quiero trasladar es el que transmite el economista Alberto Garzón en la página web de ATTAC, asociación por la justicia económica mundial: cuando el presidente Correa llegó al gobierno de Ecuador, realizó una auditoría a la deuda pública de su país en la que descubrió que el 30% de la misma había sido contraída con especuladores de la peor calaña. Lo que hizo fue declarar ilegítima esa parte de la deuda y negarse a pagarla. SUGIERO HACER LO MISMO Y NEGARNOS A PAGAR LA DEUDA QUE CONTRAEMOS CON BANQUEROS QUE OBTIENEN DINERO DEL BANCO CENTRAL EUROPEO AL 1% Y LO INVIERTEN EN DEUDA PÚBLICA CON UNA RENTABILIDAD DEL 4 O DEL 5%. HE DICHO.
PEDRO MOLINA ALCÁNTARA
2 comentarios:
Pedro, en estos momentos, me parece muy poco prudente y bastante irresponsable cargar contra "los espculadores" que al fin y al cabo han hecho lo que tan bien nos ha funcionado. Aquí, especular, ha especulado TODO el MUNDO. Desde el albañil hasta el de las cabras. Todos.
Y por cierto, ayer me topé con un titular de portada en el FRANCE OEST en el que un ministro del gobierno francés marcaba distancias con España y decía que no se podía comparar los datos económicos de España con los de Francia, no había color. Para que veas a lo que juegan aqui la derecha (defendiéndose del posible parecido) y la izquierda (acusando de parecerse, como una manera de ataque). Todos en el extranjero están de acuerdo que lo de España ha sido un claro ejemplo de mala gestión política del problema.
Hablar de especuladores es ganas de crear fantasmas, y promover revoluciones anticapitalistas es convocarlos.
Un saludo.
Mira, tu comentario se ha publicado como siempre y el respeto a tus opiniones es el máximo como siempre también. Pero es que, vamos, comparar a gente que se ha lucrado a lo bestia en estos años de bonanza y hoy también aprovechándose de la crisis con tantas familias como la mía que cada mañana salimos de nuestra humilde casa de un barrio humilde a trabajar o a estudiar, que usamos transporte público porque no tenemos coche y que apenas si llegamos a fin de mes; pues es un poco hiriente. Según lo veo yo, en nuestra sociedad existen tres tipos de personas: los que se aprovechan de los demás, los que ni se aprovechan de nadie ni nadie se aprovecha de ellos y de los que se aprovecha todo el mundo. Aquí habrá un 10% que se aprovechan de los demás, un 20% que no se aprovechan de nadie ni nadie se aprovecha de ellos y del 70% restante se aprovecha todo el mundo. Así funciona nuestro país y así funciona en líneas generales el mundo, y así no se sale de la crisis.
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