Quería reseñar brevemente el encuentro que tuve el miércoles pasado con Cristóbal Montoro, responsable del Partido Popular en materia económica, en el marco de unas jornadas de Derecho Financiero y Tributario que organizaba la Universidad de Jaén, a la que pertenecemos o hemos pertenecido la mayoría de los militantes de Juventudes Socialistas de Jaén.
Lo cierto es que más que tales jornadas de Derecho a mi me dio la impresión de que aquello era un mitin encubierto del Partido Popular, puesto que organizaba la profesora del área Rosa María Cárdenas, a la sazón concejal del PP en nuestra capital de provincia. Además, el ponente fue presentado por José Enrique Fernández de Moya, candidato a la alcaldía por el mismo partido. Y por si fuera poco, acompañaban entre el público más de la mitad de los compañeros de corporación municipal de la citada organizadora, así como también unos diez militantes de Nuevas Generaciones del PP. Este nutrido grupo creo que se acercaba bastante a igualar la cantidad del resto de asistentes.
Durante su intervención el señor Montoro se mostró bastante moderado (exceptuando alguna barbaridad del estilo: "los países emergentes que solicitan la condonación de su deuda externa demuestran falta de seriedad porque los países serios cumplen con sus obligaciones crediticias"), aunque criticó enérgicamente las medidas adoptadas por el gobierno para afrontar la crisis y reivindicó las dos etapas de gobierno del PP, en las que fue Secretario de Estado de Economía y Hacienda en la primera y Ministro de Hacienda en la segunda; algo que, por otra parte, era de esperar.
Lo cierto es que más que tales jornadas de Derecho a mi me dio la impresión de que aquello era un mitin encubierto del Partido Popular, puesto que organizaba la profesora del área Rosa María Cárdenas, a la sazón concejal del PP en nuestra capital de provincia. Además, el ponente fue presentado por José Enrique Fernández de Moya, candidato a la alcaldía por el mismo partido. Y por si fuera poco, acompañaban entre el público más de la mitad de los compañeros de corporación municipal de la citada organizadora, así como también unos diez militantes de Nuevas Generaciones del PP. Este nutrido grupo creo que se acercaba bastante a igualar la cantidad del resto de asistentes.
Durante su intervención el señor Montoro se mostró bastante moderado (exceptuando alguna barbaridad del estilo: "los países emergentes que solicitan la condonación de su deuda externa demuestran falta de seriedad porque los países serios cumplen con sus obligaciones crediticias"), aunque criticó enérgicamente las medidas adoptadas por el gobierno para afrontar la crisis y reivindicó las dos etapas de gobierno del PP, en las que fue Secretario de Estado de Economía y Hacienda en la primera y Ministro de Hacienda en la segunda; algo que, por otra parte, era de esperar.
Al abrirse el turno de intervenciones para el público, tome inmediatamente la iniciativa, y cuestioné las políticas llevadas a cabo durante aquellas etapas, alegando que España no iba tan bien como se decía. Para ello, hablé de los recortes de gasto social, las dos reformas fiscales vendidas como bajadas de impuestos que en realidad incidieron en la desigualdad de rentas, la falta de industrialización del país, la implantación del modelo del ladrillo, etc. Hice también hincapié en el cambio de método de cálculo de la EPA sobre la tasa de desempleo operado en 2001, que les permitió vender una bajada del desempleo mucho mayor de lo que la realidad indicaba. Mostré al público un libro sacado de la biblioteca de la Uni en donde se exponían al detalle muchos de los argumentos presentados.
Tras mi exposición, reconozco que me contestó con suma educación, lo que no me impide calificar su réplica como demagógica y vaga en muchos aspectos (me acusó de cuestionar los logros de la sociedad española, nada más lejos de mi intención; y de tener prejuicios ideológicos a la hora de hablar de Economía). Tuve la posibilidad de contrarreplicar, lo cual agradezco enormemente pues todo el auditorio me respetó y no me interrumpió en ninguna ocasión; e incluso a la salida, pude saludarlo y departir con él unos minutos, en los que me recomendó leer a Hayek (ideólogo neoliberal, mal que le pese al señor Montoro), sugerencia que tomaré en consideración.
El que no me puso muy buena cara fue el señor Fernández de Moya, al que veo que no le cayó muy bien ni mi presencia ni mi intervención.
PEDRO MOLINA ALCÁNTARA
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