sábado, 17 de abril de 2010

La "Res Pública"

Esta semana se ha cumplido el 79º aniversario de la proclamación de la II República. Es éste, por tanto, el momento perfecto para reafirmarnos en nuestros sentimientos republicanos, que están o deben estar más vivos que nunca en estos tiempos de crisis. El sentimiento republicano es perfectamente compatible con la aceptación del marco constitucional actual, en la medida en que lo esencial del republicanismo no es la sustitución del jefe de Estado: va mucho más allá, pues sus cimientos parten de unos valores sobre los cuales se ha de gobernar la res pública, la "cosa pública", para entendernos.

¿Y qué valores son esos? Los clásicos de libertad, igualdad y fraternidad, o solidaridad, como se prefiera. De ellos emanan todos los bienes jurídicos que nuestro Estado Social y Democrático de Derecho ampara. La realidad de la crisis es que ha nacido de la vulneración de esos valores republicanos.

¿Y quién los ha vulnerado? Los de siempre, los enemigos de la paz y la alegría. En muchas ocasiones se da la paradoja de que quien verdaderamente hunde la patria es quien se cree un auténtico salvapatrias, alguien tocado por una mano divina que le ha confiado la verdad absoluta. Y se cree que debe imponer su verdad de forma intolerante, sin molestarse en escuchar al que piensa distinto.

¿Cómo se hunde la patria, que al fin y al cabo no es ni más ni menos que la res pública? Se puede hacer de muchas maneras, entre otras:

Económicamente, evadiendo impuestos, fugando capitales, malversando fondos públicos, cerrando el grifo del crédito a la actividad económica verdaderamente productiva;

Éticamente, al intentar que se olvide nuestro pasado más reciente, que incluye casi cuarenta años de dictadura fascista;

Culturalmente, imponiendo una visión interesada de nuestra Historia que niega la verdadera pluralidad lingüística y cultural de España;

Socialmente, con EREs, deslocalizaciones e implantando condiciones de mercado monopolísticas -valiéndose de una posición ventajista- con las que las pymes -que son las mayores creadoras de empleo- no pueden competir;

Toda esta reflexión siempre ha estado en mi cabeza, pero las palabras se ordenaron en ella, cuando, precisamente el 14 de abril, tuve que soportar en clase como un compañero exponía un trabajo en el que se equiparaba moralmente la objeción de conciencia de un médico americano que se negaba a practicar una inyección letal a un reo condenado a la pena de muerte, con la objeción de conciencia de un funcionario público español que se negaba a celebrar una boda entre personas del mismo sexo.

Por todo ello entiendo que éste es el mejor momento para reivindicar una educación laica y científica, basada en los valores cívicos y republicanos. Hay que darle al pueblo toda la formación, para que disponga de las mejores oportunidades; toda la información, para empoderarlo; y toda la cultura, para opinar y tomar decisiones con conocimiento de causa. Escuela y despensa, que diría Joaquín Costa.
PEDRO MOLINA ALCÁNTARA

domingo, 11 de abril de 2010

Allí me colé y en tu fiesta me planté

Quería reseñar brevemente el encuentro que tuve el miércoles pasado con Cristóbal Montoro, responsable del Partido Popular en materia económica, en el marco de unas jornadas de Derecho Financiero y Tributario que organizaba la Universidad de Jaén, a la que pertenecemos o hemos pertenecido la mayoría de los militantes de Juventudes Socialistas de Jaén.

Lo cierto es que más que tales jornadas de Derecho a mi me dio la impresión de que aquello era un mitin encubierto del Partido Popular, puesto que organizaba la profesora del área Rosa María Cárdenas, a la sazón concejal del PP en nuestra capital de provincia. Además, el ponente fue presentado por José Enrique Fernández de Moya, candidato a la alcaldía por el mismo partido. Y por si fuera poco, acompañaban entre el público más de la mitad de los compañeros de corporación municipal de la citada organizadora, así como también unos diez militantes de Nuevas Generaciones del PP. Este nutrido grupo creo que se acercaba bastante a igualar la cantidad del resto de asistentes.

Durante su intervención el señor Montoro se mostró bastante moderado (exceptuando alguna barbaridad del estilo: "los países emergentes que solicitan la condonación de su deuda externa demuestran falta de seriedad porque los países serios cumplen con sus obligaciones crediticias"), aunque criticó enérgicamente las medidas adoptadas por el gobierno para afrontar la crisis y reivindicó las dos etapas de gobierno del PP, en las que fue Secretario de Estado de Economía y Hacienda en la primera y Ministro de Hacienda en la segunda; algo que, por otra parte, era de esperar.

Al abrirse el turno de intervenciones para el público, tome inmediatamente la iniciativa, y cuestioné las políticas llevadas a cabo durante aquellas etapas, alegando que España no iba tan bien como se decía. Para ello, hablé de los recortes de gasto social, las dos reformas fiscales vendidas como bajadas de impuestos que en realidad incidieron en la desigualdad de rentas, la falta de industrialización del país, la implantación del modelo del ladrillo, etc. Hice también hincapié en el cambio de método de cálculo de la EPA sobre la tasa de desempleo operado en 2001, que les permitió vender una bajada del desempleo mucho mayor de lo que la realidad indicaba. Mostré al público un libro sacado de la biblioteca de la Uni en donde se exponían al detalle muchos de los argumentos presentados.

Tras mi exposición, reconozco que me contestó con suma educación, lo que no me impide calificar su réplica como demagógica y vaga en muchos aspectos (me acusó de cuestionar los logros de la sociedad española, nada más lejos de mi intención; y de tener prejuicios ideológicos a la hora de hablar de Economía). Tuve la posibilidad de contrarreplicar, lo cual agradezco enormemente pues todo el auditorio me respetó y no me interrumpió en ninguna ocasión; e incluso a la salida, pude saludarlo y departir con él unos minutos, en los que me recomendó leer a Hayek (ideólogo neoliberal, mal que le pese al señor Montoro), sugerencia que tomaré en consideración.

El que no me puso muy buena cara fue el señor Fernández de Moya, al que veo que no le cayó muy bien ni mi presencia ni mi intervención.


PEDRO MOLINA ALCÁNTARA

jueves, 8 de abril de 2010

Para que lo de Garzón no sea posible


En estos días se ha sabido que el juez Baltasar Garzón va a tener que sentarse en el banquillo imputado por un delito de prevaricación por investigar los CRIMENES de la dictadura de Franco (no los cometidos en la guerra, si no los cometidos una vez instaurado el gobierno golpista).


Se están movilizando muchísimos ciudadanos indignados ante la posibilidad de que Garzón pueda ser alejado de sus funciones por este motivo.


Yo personalmente no sé si Garzón ha prevaricado o no, no soy jurista, pero estoy seguro de una cosa, si creemos que nadie puede ser juzgado por investigar estos temas lo más efectivo no es presionar al supremo para que no lo haga, creo que lo mejor es presionar a nuestros representantes para que esto no sea posible.


Por lo que propongo que inmediatamente se presente un proyecto de ley, y se vote por tramite de urgencia en el congreso de los diputados, que deje sin valor alguno la Ley de Amnistía que se firmo en la transición para estos criminales, tal y como a solicitado la Asamblea de las Naciones Unidas, de forma que se pueda seguir adelante con las investigaciones sobre estos crímenes contra la humanidad.


Javier Ureña