martes, 29 de septiembre de 2009

Nuevo espectaculo del PP


Hoy la ciudad de Jaén ha visto claramente lo que al Partido Popular le importa la ciudadanía con su asencia en el foro que la representa, el Pleno Municipal. Su desplante por las vecinas y los vecinos de la ciudad no hace sino agrandar su dejadez por Jaén, y en vez de preocuparse por hacer una oposición constructiva se dedica a encadenarse a árboles que no se van a talar, no por que tengan un excesivo sentimiento ecologista, sino porque se aferran hasta a un arbol para desgastar al PSOE.


Es una pena que en un pleno donde se ha hablado de temas importantes para Jaén, como son las instalaciones de las bicicletas, el nuevo Plan estratégico, las reformas en los colegios de Jaén,.. los concejales del PP hayan decidido dar la espalda a la ciudadanía.


Pero esta es la oposición que tenemos, aunque sería conveniente recordar las palabras de nuestra Alcaldesa y pedirle a las vecinas y los vecinos de JAén si consideran que estas son las actitudes que les representan; porque pedirles a los concejales del PP que reflexionen sus actitudes es misión imposible.

jueves, 24 de septiembre de 2009

La última "ibarrada" no mola nada

Según decía el showman televisivo Manel Fuentes, una "ibarrada" es una salida de tono del político socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Lo cierto es que sus ibarradas a mi me apasionaban, siempre he considerado a Ibarra como uno de los políticos que con más vehemencia han alzado la voz en pro de la justicia social, denunciando todo lo que a su alrededor le pareciera injusto, aunque fueran actos o declaraciones procedentes del propio entorno socialista. Siempre lo he admirado y he querido formarme un perfil ideológico similar al suyo. Pero mi lógica progresista me impide estar de acuerdo con sus últimas declaraciones, relativas al "turismo sanitario". Si de algo me siento orgulloso al hablar de mi país, si en algo me siento plenamente patriota es al hablar de nuestro sistema sanitario, con sus errores, con sus deficiencias. Saco pecho hasta reventar la camisa cuando me entero de que nuestro país es el país de la llamada Europa avanzada cuya Sanidad es más universal. En todo Estado Social y Democrático de Derecho que se precie la Sanidad debe ser plenamente universal, por más que le pese a fachillas de medio pelo como la tita Espe y sus acólitos de Intereconomía. Y eso debe ser así por una cuestión de solidaridad. Y si la Sanidad plenamente universal es inviable económicamente empecemos por restringir el derecho a la Sanidad pública a los muy muy ricos, a Florentino Pérez, a Laporta, a sus jugadores que tributan al tramo mínimo en la declaración de la renta, a los banqueros y a los pomposos que se llenan los bolsillos contando intimidades en la tele.
PEDRO MOLINA ALCÁNTARA

sábado, 19 de septiembre de 2009

PSOE: ... donde nadie se atreve a levantar la voz

Me vais a permitir que reproduzca en su totalidad el artículo publicado hoy en El País por el compañero Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Me parece de una verdad enorme y que como crítica y autocrítica no tienen valor y que representa a un socialismo humilde y honrado con el que me siento muy identficado.
El título de este artículo está sacado de la crónica que Fernando Garea, periodista de EL PAÍS, realizó el 14 de septiembre y que se titulaba La gestión de Zapatero de la crisis siembra el desconcierto en el PSOE. Según el cronista, un anónimo dirigente socialista contaba: "No hay confrontación ni fractura en el PSOE, porque estar en el Gobierno apacigua mucho. Te pueden llamar por teléfono y ofrecerte una secretaría de Estado o un ministerio". En semanas pasadas, Joaquín Leguina afirmaba en un reportaje televisivo que Zapatero había eliminado a militantes que podían aportar cosas al proyecto socialista por su obsesión de contar con gente nueva, prescindiendo de la vieja guardia socialista; en concreto se citaba a él mismo y a quien firma estas líneas.
Quiero empezar por aclarar que Rodríguez Zapatero no tuvo ninguna intervención en mi deseo y decisión de abandonar la actividad institucional al frente de la Presidencia de la Junta de Extremadura. Fui yo el que, voluntariamente, decidí apartarme para no volver a tentar la suerte. El corazón me jugó una mala pasada, me sacaron tarjeta amarilla y pensé que la próxima sería roja. Yo no soy una víctima de nadie más que de mis circunstancias. Si estoy en silencio, y sólo me expreso a través de cauces periodísticos, es por voluntad propia, no por marginación. Siempre he pensado que quienes hemos tenido una cierta responsabilidad política e institucional, lo mejor que podemos hacer, cuando la abandonamos, es no pretender seguir conduciendo un autobús del que ya no tenemos ni los mandos ni el puesto de conductor. Nuestra tarea debe consistir en ocupar los últimos asientos, no importunar al nuevo conductor, ayudarle a transitar por la nueva ruta y, en el supuesto de que requiera nuestra opinión, ofrecerla con rigor, libertad y sinceridad; y si no, ¡silencio y no molestar! Y, si en el PSOE fuera cierto que nadie se atreve a levantar la voz, la culpa no la tendría Zapatero, sino quienes por una secretaría de Estado o por un ministerio son capaces de perder la voz, la dignidad y la vergüenza. El silencio no es consecuencia de un supuesto autoritarismo del secretario general del PSOE, sino de la cobardía de los que han hecho dejación de su responsabilidad.

Se habla de que Zapatero ha acabado con la generación de socialistas que hicimos la Transición y protagonizamos la etapa más brillante del socialismo en España. Niego la mayor. No se ha prescindido de nosotros; ése no sería, además, un problema grave. El drama aparece cuando, como recoge la crónica de Garea, la generación que nos siguió decide prescindir de ellos mismos. Es cierto que las reuniones de las comisiones ejecutivas del PSOE en la etapa de Felipe González duraban varias horas y que las que preside Zapatero apenas llegan a los 60 minutos, pero la explicación de tal reducción en el debate no es que Felipe fuera muy demócrata y Zapatero muy autoritario; la explicación es que los que acompañábamos a Felipe le discutíamos hasta la saciedad sus propuestas y defendíamos con uñas y dientes las nuestras, mientras que, ahora, véanse las reuniones del Comité Federal del PSOE: todo son elogios y aplausos.

En tiempos anteriores, en el PSOE estaba prohibido hablar bien de la Comisión Ejecutiva Federal cuando se trataba de examinar la gestión de la dirección socialista; ahora eso ha cambiado y lo que se oye son elogios totales o parciales, pero no he percibido nunca que Rodríguez Zapatero pretenda prohibir o molestarse por la crítica libre y democrática.

Zapatero es un dirigente socialista que se ganó su puesto con ahínco y decisión; sabía que no era imposible ser secretario general del PSOE y lo intentó. Me temo que, de ahí para abajo, las figuras que han ido surgiendo, en distintos ámbitos de responsabilidad, no siguieron el camino de Zapatero, sino que creen que deben su puesto a la voluntad de Zapatero, lo que anula o difumina su capacidad para ser libres y aportar visiones personales a la difícil tarea de gobernar un país desde la perspectiva socialista. No dudo de que la actual generación de socialistas tenga grabada, a sangre y fuego, la ideología socialdemócrata, pero, por lo que se ve, existe mucha ideología y apenas ninguna idea que permita al líder medirse y medir sus propias iniciativas que, hasta ahora, son las únicas que conocemos. No estamos, pues, ante el problema de rescatar o no a la generación anterior de socialistas, estamos ante el dilema de saber si la generación que la sucedió decide asumir su responsabilidad o queda como una generación perdida y silenciosa.

Lo de la "cartera ministerial o lo de la secretaría de Estado" no puede ni debe ser la aspiración de un socialista que participa del proyecto colectivo de un partido de izquierdas y centenario. La misma crónica, citada más arriba, nos ilustraba sobre la "huida" de ex ministros del Parlamento español. Parece ser que, una vez destituidos de sus responsabilidades ministeriales, ya no tienen nada que hacer en la vida política; unos se quejan de que, por el hecho de haber formado parte del círculo inicial que apoyó a Zapatero para ocupar la secretaría general del PSOE, merecerían ser ministros, como mínimo. Si todo el mérito que se puede aducir para volar por las alturas es haber visto antes que otros la valía de Zapatero, prefiero que sigan donde están, porque eso sólo les acreditaría como buenos visionarios, pero no les da ningún plus a la hora de ocupar cargos de mayor responsabilidad. Y luego están los que abandonan el escaño porque, después de haber sido ministros, "ya no tienen nada que hacer en el Parlamento". Si esa fuera la norma a seguir, ¿cómo explican que existan cientos de socialistas que, habiendo tocado el techo, siguen defendiendo y peleando por las ideas que profesan y por el triunfo del partido en el que militan? ¿Cómo que no tiene nada que hacer quien ha sido ministro? Se nota que no conocen las Casas del Pueblo, donde miles de socialistas están deseando que quienes han acumulado una experiencia gubernamental puedan explicar las claves de la política seguida y de lo que queda por hacer.

Quien ha sido ministro de Justicia tiene una larga tarea para asesorar a los militantes socialistas sobre los abusos de poder que suceden en muchos pueblos de España, donde la falta de control democrático de las instituciones públicas vulnera constantemente los derechos de los ciudadanos. Quien ha sido ministro de Cultura tiene un amplio campo de juego para coordinar una política cultural que nos haga entender, aún mejor, la diversidad cultural española y los fenómenos políticos que esa diversidad cultural conlleva. Quien ha sido ministro de Sanidad tiene el campo abonado para explicar las excelencias del sistema público de salud español y los riesgos que significa el que los más pudientes sigan sin confiar en el mismo, comprando fuera lo que, excelentemente, se ofrece dentro. El máster que significa haber pasado por un ministerio se puede usar en beneficio propio o en beneficio de las siglas que nos permitieron llegar a lo más alto. ¡Miles de militantes nunca llegaron ni a concejal y ahí siguen peleando y defendiendo sus ideas, sin pensar que, si no llegan a ministros, no merece la pena seguir en este apasionante proyecto!

Juan Carlos Rodríguez Ibarra es miembro del Comité Federal del PSOE y ex presidente de Extremadura.

viernes, 11 de septiembre de 2009

JS Jaén defiende y apoya la gesión de Raúl Perales al frente del Instituto Andaluz de la Juventud


Desde Juventudes Socialistas de Jaén, queremos mostrar nuestro mas firme y sincero apoyo a Raúl perales y a su gestión al frente del Instituto Andaluz de la Juventud, gestión y dirección honesta, clara y directa.
Por dicho motivo y ante las manifestaciones puramente partidistas del Presidente del Consejo Andaluz de la Juventud en un intento de enturbiar la labor de Raúl Perales, mostramos nuestro mas rotundo rechazo a unas manifestaciones cuya única finalidad es la intentar manipular en favor del Partido Popular un órgano creado para manifestar la voz y la voluntad de los jóvenes a través de las distintas asociaciones a través de las cuales desarrollan su actividad, y por dicho motivo, rechazamos rotundamente que quien preside un órgano de representación de numerosos colectivos juveniles realice manifestaciones claramente partidistas y que asimismo difieren de la mas absoluta realidad

Comisión Ejecutiva Local de Juventudes Socialistas de Jaén

martes, 8 de septiembre de 2009

Los impuestos, la economía y el PP

El señor Arenas ha escrito la última página de lo que ya parece el culebrón del inicio de curso político. La verdad es que se les ve el plumero y no lo pueden evitar. Arenas lo ha dicho bien claro: "Para salir de la crisis hacen falta austeridad, reformas, grandes sacrificios y bajar los impuestos". La austeridad se entiende que en el gasto de las Administraciones Públicas; las reformas, me imagino que en la Economía y en el mercado laboral. Lo que más me ha llamado la atención no ha sido eso. Detengámonos sólo un momento en los dos últimos ingredientes de la receta: grandes sacrificios y bajar los impuestos. Si tenemos en cuenta que el partido popular siempre ha afirmado que bajar los impuestos alivia las cargas de las familias de clase media, ¿cómo es que tendrían que hacer grandes sacrificios, si están proponiendo bajarles los impuestos? No parece coherente hilar la idea de aliviar las cargas familiares con hacer grandes sacrificios. Yo creo que lo que ellos pretenden es bajarles los impuestos a los ricos (más todavía), para aliviarles la carga de pagar las cuotas del deportivo, del yate y del chalé. Y los grandes sacrificios los tendrían que hacer las clases populares, porque estoy seguro de que ellos le meterían un tijeretazo al gasto social, que es el que fomenta la cohesión y equipara en opotunidades.
También hemos tenido que sufrir las incoherencias de su gran baluarte económico, el señor Montoro. El Partido Popular había estado mucho tiempo abogando por la supresión del impuesto de patrimonio. El año pasado, el ejecutivo socialista eliminó el impuesto de patrimonio y ahora, el señor Montoro y también se lo hemos escuchado decir al señor Arenas en alguna ocasión, nos acusan de haber eliminado el impuesto de los ricos.
Pero a mi juicio, lo más escandaloso se lo hemos escuchado a Mariano Rajoy. Recuerdo como cuando en uno de los debates monográficos de Economía del año pasado en el Congreso, Rajoy cuestionó la política económica del ejecutivo no por sus erorres, si no por sus planteamientos ideológicos. La llamó política rancia de las viejas recetas, y añadió que la Economía no entiende de ideologías, simplemente se lleva bien o mal. Esa afirmación de "lo mío es lo único que vale", lo cierto es que asusta bastante, da qué pensar sobre la tolerancia democrática del jefe de la oposición y va en la línea acogida por el mundo "neocon", el "fin de las ideologías", que decían ellos; línea económica acogida en Estados Unidos por Ronald Reagan en su día y George Bush más recientemente que ha demostrado generar pobreza y desigualdad.

lunes, 7 de septiembre de 2009

El test de calidad democrática del PP

Es lo que faltaba, oiga. El señor Camps ha acusado a Zapatero de querer convertir a España en un régimen y que él luchará por mantener la democracia en España ¡La virgen, como la democracia en España dependa de semejante robacoques, apañados vamos! La democracia orgánica, que es lo que le gusta a la gente de esa calaña. Un hombre que lo más cerca que está del pueblo es cuando se da baños de populismo con el pueblo gitano en actitud claramente condescendiente (cosa que me parece racista) para que le alaben y le digan el "chache Paco". Yo comprendo que él se indigne de ver como a un hombre decente, buen patriota y gente de orden es uno más para la justicia. Si es que estas cosas con Franco no pasaban. Entonces si que había independencia en el poder judicial, y no ahora que Rubalcaba dice a quién hay que enjuiciar. Por cierto, democracia orgánica era la denominación que para Franco tenía su inmaculado régimen.
PEDRO MOLINA ALCÁNTARA