
El nombre de Antonio Villargordo es algo más que el de un militante. Es uno de esos nombres propios que escuchas infinidad de veces a las compañeras y los compañeros, pero que lo escuches de boca de quien lo escuches, siempre van a ser palabras de cariño, respeto, admiración o amistad. Hace solo unos pocos meses Antonio estuvo en unas Escuelas de Formación de Juventudes Socialistas en Andujar con nosotros, y creo con total convicción que sus palabras eran las de un joven de 92 años, las de un joven que nos animaban de verdad a decir y a defender lo que de verdad pensábamos.
Cuando vi la bandera de la República sobre su féretro no pude reprimir una lágrima, porque comprendí en ese momento que no nos había dejado, que nunca nos dejaría, sino que mientras recordemos lo que él representaba jamás morirá; porque sus ideas están vivas, vivas dentro del militante más veterano del Partido Socialista hasta la compañera más joven que tengan las Juventudes Socialistas.
Antonio es un referente en el que creo todos debemos mirarnos, es la esencia de unas ideas y de unos valores que nunca debemos olvidar y que debemos defender, tal y como Antonio lo hizo, hasta el último día de su vida.
Cuando vi la bandera de la República sobre su féretro no pude reprimir una lágrima, porque comprendí en ese momento que no nos había dejado, que nunca nos dejaría, sino que mientras recordemos lo que él representaba jamás morirá; porque sus ideas están vivas, vivas dentro del militante más veterano del Partido Socialista hasta la compañera más joven que tengan las Juventudes Socialistas.
Antonio es un referente en el que creo todos debemos mirarnos, es la esencia de unas ideas y de unos valores que nunca debemos olvidar y que debemos defender, tal y como Antonio lo hizo, hasta el último día de su vida.
1 comentarios:
Joder, Miguel, yo no lo habría sabido reflejar mejor. Se me ha formado un nudo en la garganta al leer tu artículo, mitad por lo bien que has sabido canalizar los sentimientos que a un joven socialista le afloran al pensar en Antonio y mitad porque me siento un privilegiado por haberlo conocido y escuchado, con una lucidez que ojalá yo pueda conservar si llego a la edad a la que llegó él. Quiero compartir con todos los compañeros una vivencia que relató la primera vez que lo escuché, en las escuelas de formación de otoño de Martos en 2006, que me estrujó el corazón. Yo acababa de reincorporarme a Juventudes tras una temporada sin hacer mucho caso a la escena política. La frase es, más o menos, la que sigue: "Cuando estalló la guerra, muchos jóvenes de mi pueblo acudimos al frente a combatir con muy poca formación militar. Tras unos días aprendiendo a disparar en el campo, nos dispusimos a combatir tanto los que sabían disparar como los que no, porque el que NO VALÍA PARA MATAR, VALÍA PARA MORIR" ¡Cuanto coraje y valor en esas palabras! Descansa, socialista de verdad y mentor de muchos.
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