lunes, 9 de noviembre de 2009

Reflexión maldita sobre Obama desde el futuro

Aún recuerdo lo que pasó en Estados Unidos cuando Obama optó a su reelección en 2012. Todos los lobbies neocon (aseguradoras privadas médicas, medios de comunicación como la FOX, News Corporation...) unieron sus fuerzas al Partido Republicano para evitar que eso sucediera, iniciando una campaña muy agresiva en la que la población civil llegó a sentirse verdaderamente coaccionada. La tasa de abstención en las elecciones superó el 70%, y múltiples votos procedentes de colegios electorales tradicionalmente demócratas fueron anulados de forma muy controvertida. Las primeras medidas del gobierno republicano de Sarah Pallin consistieron en revertir la ya de por sí raquítica reforma sanitaria que finalmente Obama consiguió aprobar durante su único mandato y garantizar el mantenimiento y ampliación de la cárcel de Guantánamo que Barack Obama nunca pudo cerrar.

Comprometida con el cumplimiento escrupuloso de la legalidad para no recibir las mismas quejas que recibió el ex-presidente Bush, por otro lado tímidas en comparación con la campaña de acoso y derribo que sufrió el presidente Obama, con el tiempo Sarah Pallin fue consiguiendo aprobar una batería de enmiendas constitucionales que fueron limitando el habeas corpus, la presunción de inocencia y demás garantías constitucionales; a la vez que introdujo leyes para permitir el control previo de los contenidos programáticos de los diferentes candidatos políticos, reservándose la facultad discrecional de vetar a candidatos cuyos programas se considerase que atentaban contra el interés común de la Nación. En materia educativa, restringió la concesión de becas financiadas públicamente al ámbito de la investigación militar y la ingeniería financiera.

Económicamente, se promovió una reforma fiscal que estableció un único tipo fijo sobre la renta del 25%. Posteriormente, y ante la necesidad imperiosa de financiar la invasión militar plena de países latinoamericanos con gobiernos hostiles a la administración Pallin, se regularon más figuras impositivas bajo la premisa de no penalizar a los sectores poblacionales más productivos de la sociedad, esto es, que las rentas perceptoras de más de 100.000 $ anuales quedaron exentas de esta nueva imposición. Para promover la creación de empleo, llevó a cabo una política económica tendente a favorecer la libertad de contratación y el estímulo de beneficios empresariales, que consistió en eliminar el derecho a la huelga y a la sindicación. Los sindicatos fueron sustituidos por comités nacionales de control laboral, y se facultó al ejército para reprimir vigorosamente la conflictividad laboral. Ante la siguiente crisis económica, se siguieron recetas opuestas a las que durante la administración Obama demostraron su eficacia. La destrucción masiva de empleo se sucedió y Pallin alegó que no se podía coartar la libertad de despido de las empresas pues ésta entraba dentro de su libertad de empresa y de mercado. Los medios de comunicación que la auparon en su victoria acallaron la realidad de millones de obreros que se manifestaban pese a la represión militar. Pero hubo varios muertos y el miedo cundió entre la masa proletaria, que se domesticó. De esto nada se supo por los informativos. Y nadie se acordaba del presidente negro.

Este relato es claramente falso, pero sí es cierto que un año después de su elección Obama está perdiendo prestigio entre sus compatriotas, a pesar de que le haya sido concedido el Nobel de la Paz; y está siendo obstruido por el Senado en su intento por universalizar la Sanidad. Es casi seguro que no va a poder cerrar Guantánamo en el plazo que preveía y en la FOX cada día lo llaman nazi y socialista, como si fuera lo mismo ser nazi que socialista, como si ser socialista fuera algo horrible. Ya se han perdido dos Estados que hace un año fueron claves en la victoria demócrata.

A pesar de todo, yo quiero seguir creyendo que SÍ, NOSOTROS PODEMOS.

PEDRO MOLINA ALCÁNTARA

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