viernes, 16 de octubre de 2009

Extraer lo positivo dentro de lo injusto

Ayer se consumó no ya la herida, sino el homicidio a la democracia en La Carolina. Tuve la oportunidad de asistir al pleno de la vergüenza y unirme a los centenares de vecinos de La Carolina que cívicamente fueron a denunciar lo que allí pasó. Asistí junto con mis compañeros del partido y de Juventudes, y tengo que decir, que dentro del enorme pesar que me supuso oír desde la calle por megafonía como las votaciones de los ediles propiciaban un contradiós, me siento un privilegiado por haber presenciado un ejercicio de democracia del pueblo y muy orgulloso de haber podido participar del mismo. Me desgarré la garganta junto con los carolinenses chillando a grito pelao contra esa panda de fachas y enanos mentales que vendieron su pueblo por 300. 000 cochinos € de mierda. Me dio la impresión de que los débiles de alma se unían para apuñalar por la espalda a la fuerte de corazón, y experimenté el mismo calambre eléctrico por todo el cuerpo que sentí cuando nos tiramos a las calles a protestar contra la Guerra de Irak. Eso es modelar la democracia de la forma en que el alfarero modela el barro; es crear democracia de la nada, es algo casi tangible, es democracia que nace de un acto fascista, paradójicamente, porque será legal, pero es una guarrada y una cacicada.
Sentir como la injusticia te provoca tal cabreo que pierdes el miedo y te lanzas a protestar contra lo injusto, ver como el pueblo desde la calle protesta contra los poderosos y ver que estás con los buenos es la leche.
Dicen también que estuvo Fernández de Moya, yo no lo vi porque estaba en la calle con el pueblo. Sólo un mensaje: fíjate lo que ha ocurrido en La Carolina, pues lo verás, lo verás, pero en Jaén no lo catarás.
Pedro Molina Alcántara

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