Este va a ser por el momento, salvo que cualquier acontecimiento novedoso justifique lo contrario, el último artículo en relación a la canallada perpetrada esta semana en La Carolina, esto es, la moción de censura. En primer lugar, quería disculparme por mi tono agresivo de esta semana, pero es que hay veces en las que una persona no puede soportar la injusticia ni la miseria intelectual e ideológica ajena y tiene que sacar todas sus armas dialécticas para ejercitar la denuncia.
Entrando ya en materia, quería expresar que mantuve plena atención al discurso de todos los ediles, y quería referirme especialmente al discurso del "señor" Gallarín y al discurso de la compañera Ángeles Férriz. Quiero contraponer dos discursos completamente diferentes y quiero hacerlo porque mi análisis creo que puede explicar perfectamente por qué creo que ella es quien tiene razón y puede servir para tomar un posicionamiento a quien se acerque al tema desde una posición neutral o de desconocimiento, porque eso es lo que tenemos que hacer los socialistas, contar la verdad al pueblo y exponer nuestros puntos de vista para entendernos con la gente. Del estilo del señor Gallarín quiero destacar su enorme ego, su chulería y su prepotencia. Entró en el insulto fácil al tachar a los socialistas de analfabetos jurídicos, soltó latinajos para hacerse el interesante y acusó de dictatorial y autoritaria a su rival, en el colmo del despropósito cuando ellos han mantenido en democracia hasta hace cuatro días como quien dice al último alcalde franquista de España. Lo cierto es la propia exposición de motivos de la moción de censura es un cachondeo y un insulto a la inteligencia, pues afirmaba que era su propósito paliar el déficit democrático que padecían las instituciones de gobierno del pueblo. Sin comentarios. La única argumentación medio válida que pudo esgrimir fue el hecho de que tanto la moción como el pacto ante notario son ambos legales. y repitió una y otra vez que todo el que no reconociera eso era un anafabeto jurídico, en referencia a los socialistas. Pero es que nosotros no negamos que formalmente eso sea legal, lo que denunciamos es que no es digno de personas cabales y honestas, que no es ético, que es una vergüenza, en definitiva. Ahora bien, el techo de cinismo e hipocresía lo rebasó al decir que en caso de ejecutarse la sanción económica, LOS 300.000 € IRÍAN A MANOS DE CÁRITAS. No es cuestión de creerlo o no, ES QUE ES MENTIRA PORQUE SI UNA PERSONA QUIERE DONAR 300.000 € LO HACE Y PUNTO, NO CONDICIONA LA DONACIÓN AL INCUMPLIMIENTO DE UN PACTO ENTRE COMPINCHES, QUE PARECE ESTO MÁS BIEN UN TRATO SICILIANO.
De otro lado tenemos el discurso de Ángeles Férriz, técnicamente impecable pues no se limitó a denunciar la putada que le estaban haciendo no a ella, sino a la voluntad popular de La Carolina; al contrario, defendió su gestión con datos de peso, enunciando todos los avances democráticos producidos en los dos años y medio que lleva al frente del ayuntamiento y todos los proyectos e infraestructuras que están en proceso o ya en marcha. Gallarín tan sólo pudo defenderse alegando que eran parte del PLAN E, ¿PERO NO ERA TAN NEFASTO EL PLAN E? O lo que ya es para caerse de culo al suelo es la denuncia del señor Rodríguez Serrano, tercero en discordia, que "acusó" a la alcaldesa de haber propiciado el activismo político y la participación y movilización ciudadana para defender su gestión política. ¡ESTOS REACCIONARIOS NO COMPRENDEN QUE NO HAY GESTO DE MAYOR PUREZA DEMOCRÁTICA QUE LA PARTICIPACIÓN DIRECTA CIUDADANA!
Con respecto al estilo de su discurso, se notó perfectamente que es una persona tan de verdad que no sabe ocultar sus sentimientos. Su tono de voz denotaba sinceridad pues la indignación propia de quien se cabrea cuando asiste a una canallada le chorreaba por todos los poros de su cuerpo. Es un poco lo mismo que le pasa al señor Montoro, que se le nota su alegría cuando se regodea frotándose las manos ante una subida del paro.
No tengo más que decir, las urnas hablarán contundentemente cuando toque y pondrán a unos y a otros en su sitio. Parafraseando a Jorge Luis Borges, tal y como hizo sabiamente Ángeles Férriz: "Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón".