Según decía el showman televisivo Manel Fuentes, una "ibarrada" es una salida de tono del político socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Lo cierto es que sus ibarradas a mi me apasionaban, siempre he considerado a Ibarra como uno de los políticos que con más vehemencia han alzado la voz en pro de la justicia social, denunciando todo lo que a su alrededor le pareciera injusto, aunque fueran actos o declaraciones procedentes del propio entorno socialista. Siempre lo he admirado y he querido formarme un perfil ideológico similar al suyo. Pero mi lógica progresista me impide estar de acuerdo con sus últimas declaraciones, relativas al "turismo sanitario". Si de algo me siento orgulloso al hablar de mi país, si en algo me siento plenamente patriota es al hablar de nuestro sistema sanitario, con sus errores, con sus deficiencias. Saco pecho hasta reventar la camisa cuando me entero de que nuestro país es el país de la llamada Europa avanzada cuya Sanidad es más universal. En todo Estado Social y Democrático de Derecho que se precie la Sanidad debe ser plenamente universal, por más que le pese a fachillas de medio pelo como la tita Espe y sus acólitos de Intereconomía. Y eso debe ser así por una cuestión de solidaridad. Y si la Sanidad plenamente universal es inviable económicamente empecemos por restringir el derecho a la Sanidad pública a los muy muy ricos, a Florentino Pérez, a Laporta, a sus jugadores que tributan al tramo mínimo en la declaración de la renta, a los banqueros y a los pomposos que se llenan los bolsillos contando intimidades en la tele.
PEDRO MOLINA ALCÁNTARA
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