miércoles, 19 de agosto de 2009

La patronal, más de lo mismo

En un escenario peligroso para el mantenimiento de la llamada paz social, dada la considerable contracción de nuestra economía, la enorme cifra del paro y la amenaza de la temida deflación; a la CEOE ahora sí le interesa que las subidas salariales se pacten conforme a la variación del IPC. Una previsión de deflación de varias décimas implicaría reducir los salarios en el mismo porcentaje. Y, evidentemente, se frotan las manos. Tras la ruptura del diálogo social debido a su enrocamiento en la propuesta de abaratar el despido, ahora reclaman una nueva medida de regresión en materia de derechos laborales que, además de injusta, demuestra que a la CEOE le interesa poco la salida de la crisis económica, al contrario, parece interesarles más sacar partido de la situación. Cuando se publica una encuesta relativa a la opinión del empresariado sobre la política económica del gobierno y los datos arrojan un resultado tremendamente negativo, yo me pregunto: ¿Quién está representado en esa encuesta? Porque no creo que los intereses de grandes empresarios sean los mismos que los del pequeño autónomo, que verdaderamente sufre y lucha por aguantar otro mes sin cerrar y poder pagar los sueldos de sus trabajadores.
Una medida de esta naturaleza no me parece ni justa ni acertada para salir de la crisis. Injusta, porque rebajando, o congelando salarios, estamos trasladando las consecuencias de la crisis a quien no lo merece, a los trabajadores. Pero es que tampoco facilita el repunte de la economía, porque considero que lo más lógico es aprovechar este proceso deflacionario para posibilitar mediante un aumento salarial un incremento en el poder adquisitivo de los trabajadores para así reactivar el consumo, que es la base de la economía, máxime cuando desde la entrada del euro los gobiernos nacionales ya no controlan la política monetaria ni la cambiaria.
Un socialista puede asumir a regañadientes que ante un proceso altamente inflacionario, la lógica económica recomiende la moderación salarial como herramienta para combatir la inflación; sin embargo, viviendo como vivimos actualmente la amenaza de la deflación, ¿es que también hay que apelar a la moderación salarial? ¿Por qué no empiezan moderándose los salarios los que más cobran?
Termino animando al ejecutivo a gobernar con firmeza esta situación, de la misma forma que rompió la baraja y se levantó de la partida cuando la patronal mostró sus cartas marcadas, ahora debe mantener su compromiso con los trabajadores de seguir incrementando el salario mínimo interprofesional hasta los 800 € al final de la legislatura, y de no hacer tambalear la buena salud que goza nuestro sistema de seguridad social. También hay que apostar por una reforma del mercado de trabajo, pero no esa reforma podrida y ventajista que propone la CEOE ni esa otra reforma que propone con la boca pequeña el resto de la derechona económica. Hay que apostar por una reforma integradora, atractiva para los trabajadores, que fomente el empleo y que consiga que éste sea un verdadero medio para la autorrealización personal.

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