jueves, 27 de agosto de 2009

Pepe Blanco nos abre los ojos

Las palabras del compañero Pepe Blanco hace unos días en la cadena SER resonaron como una losa en toda la comunidad política. No han dejado indiferente a nadie, y nos han llovido hostias por todos lados. Pero Pepe Blanco ha dado en la llaga, ha dado en el clavo. Mucho peleamos los socialistas cuando se estaba diseñando el marco constitucional que hoy gozamos para que se reformara la Hacienda Pública, y se estableciera el principio de progresividad fiscal en la recaudación tributaria, que permitiera una verdadera redistribución de la renta y la riqueza. Esas reivindicaciones se vieron reflejadas primero en los Pactos de la Moncloa y más tarde en nuestra Constitución. Pero no fue hasta la llegada de Felipe González al gobierno cuando se llevó a cabo una poderosa reforma fiscal que fue la que redujo la pobreza y la desigualdad socioeconómica, legado valioso que se diluyó en el aire con la llegada de Aznar al gobierno, y que no se ha conseguido recuperar durante los cinco años de gobierno socialista pese a las numerosas medidas sociales puestas en marcha. Se ha amortiguado algo el crecimiento de la desigualdad social pero no se ha detenido.
Ahora toca que aquellos que obtienen a través del mercado mucho más que la media contribuyan de un modo mucho más acorde a sus posibilidades, porque si nosotros los socialistas aceptamos plenamente las reglas de la democracia liberal y la economía de mercado es porque creemos en ellas, pero nunca sin acompañarlas de justicia social, de regulación financiera y de medidas sociales. El mercado debe ser una institución que premie el esfuerzo y el ingenio humano, posibilitando mejoras en la calidad de vida de la gente, pero no un juez parcial que excluye a los que peor le caen y premia a los que le benefician.
Compañero Pepe, nos has abierto los ojos, tiene que haber más progresividad fiscal para que haya más redistribución y más justicia social, en definitiva, más oportunidades. Ejecutivo, a trabajar en esa dirección que hay mucho que hacer.

miércoles, 19 de agosto de 2009

La patronal, más de lo mismo

En un escenario peligroso para el mantenimiento de la llamada paz social, dada la considerable contracción de nuestra economía, la enorme cifra del paro y la amenaza de la temida deflación; a la CEOE ahora sí le interesa que las subidas salariales se pacten conforme a la variación del IPC. Una previsión de deflación de varias décimas implicaría reducir los salarios en el mismo porcentaje. Y, evidentemente, se frotan las manos. Tras la ruptura del diálogo social debido a su enrocamiento en la propuesta de abaratar el despido, ahora reclaman una nueva medida de regresión en materia de derechos laborales que, además de injusta, demuestra que a la CEOE le interesa poco la salida de la crisis económica, al contrario, parece interesarles más sacar partido de la situación. Cuando se publica una encuesta relativa a la opinión del empresariado sobre la política económica del gobierno y los datos arrojan un resultado tremendamente negativo, yo me pregunto: ¿Quién está representado en esa encuesta? Porque no creo que los intereses de grandes empresarios sean los mismos que los del pequeño autónomo, que verdaderamente sufre y lucha por aguantar otro mes sin cerrar y poder pagar los sueldos de sus trabajadores.
Una medida de esta naturaleza no me parece ni justa ni acertada para salir de la crisis. Injusta, porque rebajando, o congelando salarios, estamos trasladando las consecuencias de la crisis a quien no lo merece, a los trabajadores. Pero es que tampoco facilita el repunte de la economía, porque considero que lo más lógico es aprovechar este proceso deflacionario para posibilitar mediante un aumento salarial un incremento en el poder adquisitivo de los trabajadores para así reactivar el consumo, que es la base de la economía, máxime cuando desde la entrada del euro los gobiernos nacionales ya no controlan la política monetaria ni la cambiaria.
Un socialista puede asumir a regañadientes que ante un proceso altamente inflacionario, la lógica económica recomiende la moderación salarial como herramienta para combatir la inflación; sin embargo, viviendo como vivimos actualmente la amenaza de la deflación, ¿es que también hay que apelar a la moderación salarial? ¿Por qué no empiezan moderándose los salarios los que más cobran?
Termino animando al ejecutivo a gobernar con firmeza esta situación, de la misma forma que rompió la baraja y se levantó de la partida cuando la patronal mostró sus cartas marcadas, ahora debe mantener su compromiso con los trabajadores de seguir incrementando el salario mínimo interprofesional hasta los 800 € al final de la legislatura, y de no hacer tambalear la buena salud que goza nuestro sistema de seguridad social. También hay que apostar por una reforma del mercado de trabajo, pero no esa reforma podrida y ventajista que propone la CEOE ni esa otra reforma que propone con la boca pequeña el resto de la derechona económica. Hay que apostar por una reforma integradora, atractiva para los trabajadores, que fomente el empleo y que consiga que éste sea un verdadero medio para la autorrealización personal.