miércoles, 29 de octubre de 2008

Acto en el cementerio de San Eufrasio


El próximo día 1 de noviembre, sábado, a las 11 horas de la mañana, como todos los años, celebraermos un acto en la fosa común del cementerio de San Eufrasio. En este acto rendiremos homenaje a todas las personas que dieron su vida por la Libertad y la Democracia durante la Guerra Civil y la dictadura franquista.


Este acto se desarrollará de la siguiente manera:


1. Presentación del acto de homenaje a l@s demócratas represaliados por el franquismo en la comarca de Jaén a cargo del Presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria histórica de la Provincia de Jaén.


2. Intervención del representante de Comisiones Obreras de Jaén.


3. Intervención del representante de UGT Jaén.


4. Intervención del representante de IU Jaén.


5. Intervención del representante del PSOE Jaén.


6. Actuación del dúo musical Rocio y Pablo, que canatarán temas relacionados con la Segunda República Española: "Ay CArmela", "Si me quieres escribir" y "Andaluces de Jaén".
Esperamos contar con tu presencia para rendir tan merecido homenaje a nuestr@s compañer@s.

jueves, 16 de octubre de 2008

LOS DEDOS EN LA ARTERIA AORTA DE LA CRISIS.


Un estremecimiento siento cuando cada día pongo a las tres en punto el telediario de la Primera y veo como mi admirado Pedro Solbes, a sus sesenta y cinco años, comparece despeinado y con cara de no haber dormido en el Congreso de los Diputados para soportar con dignidad y fortaleza el aluvión de críticas al que le someten el señor Montoro, el señor Durán i LLeida, el señor Erkoreka, etc. Pues tengo que decir que me he empollado el proyecto de PGE para 2009 que ha presentado el señor Solbes y a mi juicio son unos presupuestos cojonudos, dignos de un gobierno de izquierdas, sí señor. Unos presupuestos que apuestan por el gasto social y la inversión pública en infraestructuras e I+D+I, como debe ser.

¿Y por qué debe ser así? Porque existen dos teorías macroeconómicas para gestionar la economía de un país, que bien aplicadas funcionan tanto en época de crisis como en época de bonanza económica; y cuando digo que funcionan me refiero a que alcanzan los fines que persiguen. La primera de ellas es la neoliberal, que en pocas palabras supone contención en el gasto público, preponderancia del sector privado. El Estado deja en manos del mercado la función de equilibrar el bienestar social. El objetivo que se persigue es mejorar los datos macroeconómicos del país (por no decir que mantener el orden social desigual y asimétrico vigente en el que el mercado reserva a las grandes corporaciones empresariales la cúspide de la pirámide alimenticia, digo monetaria, puesto que hasta el siglo XIX copaban la nobleza y los altos mandos del clero). Nada, no he dicho nada, el objetivo que se persigue es mejorar los datos macroeconómicos del país, argumentando que si la economía va bien, España va bien, y, por arte de magia, a la gente le va bien.

La solución que nos gusta a los socialistas, y en general a la gente de izquierdas, es la solución que aporta la teoría keynesiana, que consiste en fomentar la inversión pública en infraestructuras, generando empleo de calidad y estable, lo cual favorece la demanda de bienes y servicios, posibilitando así que todo el mundo pueda acceder a los diferentes bienes y servicios. El Estado interviene en la economía lo justo para garantizar los servicios sociales a los que por ley tenemos derecho (sanidad, educación, prestaciones sociales y económicas…), y lo hace recaudando impuestos de forma progresiva y redistribuyendo la riqueza generada por el trabajo. Eso es lo que ha hecho el Gobierno durante los últimos cuatro años, pero si cabe, la apuesta ha sido más fuerte aún con respecto a los presupuestos para el año que viene. Esta es la mejor medida para paliar los efectos devastadores de la crisis, un presupuesto social que permite hacer lo que ya se hacía cuando las cosas iban bien pero multiplicado; porque la bonanza económica no debe ser un fin en sí mismo, sino que es un medio por el cual se puede hacer justicia social. Al menos así lo entendemos los socialistas, ya que aún en el caso ficticio de que los datos macroeconómicos fueran mejores con el sistema neoliberal, que sabemos que no es así, jamás daríamos marcha atrás, porque la justicia social no entiende de rentabilidad.

sábado, 11 de octubre de 2008

San Lukas es voluntario


Participa con Juventudes Socialistas en las fiestas de San Lucas 2008 !!!!!!!!!

Un gran número de asociaciones de nuestra ciudad acercarán el movimiento asociativo a toda la ciudadanía durante esta feria San Lucas 2008. Para ello se ha instalado una carpa en la Zona A del recinto ferial (antigua terraza de la caseta Out-Side) en la que estarán representadas todas las asociaciones.


Desde Juventudes Socialistas vamos a colaborar con ellas, de una forma activa y participativa. Si estais interesad@s en ser voluntari@s solo teneis que poneros en contacto con la Agrupación Local.


De igual manera os invitamos a participar en el Día del Militante, el martes 14 a las 14.00 horas en la caseta del PSOE y a la Noche Joven, en la que nos reuniremos tod@s l@s compañer@s de Juventudes Socialistas el jueves 16 a las 21 horas en la caseta del PSOE. (Rogamos confirméis asistencia en ambos casos.)


¡¡¡Esperamos que paseis una feliz Feria de San Lukas 2008!!!

martes, 7 de octubre de 2008

Juventudes Socialistas de Jaén apuesta por un trabajo decente

Hoy, día 7 de octubre, se celebra el Día Mundial por el Trabajo Decente. Para Juventudes Socialistas no es más que otro día del año, puesto que en nuestro día a día, no hacemos más que pensar y trabajar en la consecución de uno de los ideales más legítimos a los que una persona puede aspirar, el trabajo decente.

A primera vista, un trabajo decente es aquel trabajo estable en el que una persona obtiene un salario justo por un número de horas razonable y que le permite tanto vivir con cierto bienestar económico, sin añadir a los problemas de la vida el de la incertidumbre, el no saber qué será de uno mismo; como dejar espacios para el ocio y la vida personal en el ámbito familiar y social. Desde luego, no podemos definir el trabajo decente sin partir de esa base, pero existen más de mil maneras de enriquecer esa definición. Trabajo decente es cuando la persona se despierta con ganas de acudir a su trabajo, porque sabe que lo está haciendo bien, sabe que ayuda a su familia, a la gente que quiere, pero también a todo el mundo, porque su trabajo crea riqueza que repercute en el bien social colectivo. No hay mayor satisfacción que la de ser consciente de que cada vez que trabajas, no sólo tus hijos reciben la educación que merecen, sino tod@s los niñ@s y jóvenes del país. Tampoco hay mayor tranquilidad que la de saber de que cada vez que una persona enferma en España, no está desamparada, sino que tiene derecho a asistencia médica. Todo ello es gracias al trabajo humano. No obstante, aún con todo ello, no habrá trabajo decente mientras el trabajador no se sienta verdaderamente dueño de lo que hace, de lo que desempeña.

Si no hay igualdad de oportunidades a la hora de obtener un empleo entre personas de diferentes sexos, o etnias, o cualquier otra razón que se haya creado para generar y mantener la desigualdad; si no hay reconocimiento al esfuerzo humano, si no hay profesionalidad en el trabajo, si el trabajador no siente la existencia de un margen para crear y participar en las decisiones que afecten a su empresa ni en los fines sociales que esta persiga; definitivamente, no, no habrá decencia en el trabajo. Que quien lea esto se pregunte si puede colaborar de alguna forma para que todos los seres humanos tengan acceso al trabajo decente. Que lo lea el empresario que reclama el abaratamiento del despido (bajo el eufemismo de “flexibilidad en la extinción del contrato laboral”), y que lo lea el/0 la/l@s lumbreras que poseen tanta decencia en el trabajo que se les da margen para sugerir mamarrachadas descomunales, por no decir crueldades, tales como la jornada laboral de 65 horas. De esta directiva se dice que no es obligatoria, sino que el trabajador libremente podrá decidir si trabajar ese chorreón de horas o no. Pero que le digan a cualquier persona con dos dedos de frente si un trabajador medio que pase apuros económicos para llegar a fin de mes se puede permitir el lujo de mandar a freír espárragos a su jefe cuando este le sugiriera “amistosamente” trabajar las horas que ya trabaja y casi la mitad más.

¿Dónde quedaría la labor sindical cuando un trabajador, movido por la preocupación de perder su empleo, se viera obligado de aceptar esas condiciones, y sus compañeros, para no verse en desventaja, tuvieran que aceptar igualmente? Juventudes Socialistas lo va a contestar automáticamente: a la altura del betún de los zapatos.

Porque ya está bien, TRABAJO DECENTE PARA TODO EL MUNDO.